La canasta básica en Cuba
La canasta básica en Cuba, es un derecho de cada ciudadano a recibir unos ingresos periódicos, que aseguren la cobertura de sus necesidades nutricionales, e independientemente de cual sea su situación dentro del sistema productivo: sexo, raza, edad, creencias religiosas, estatus social y laboral.
El valor de esta Canasta muestra el costo de satisfacción de las necesidades esenciales y, en consecuencia, sirve para determinar las líneas de pobreza.
Su composición, además de cubrir dichas necesidades, debe reflejar los gustos y preferencias alimenticias predominantes en el país, en concordancia con la oferta de alimentos y precios relativos vigentes.
La canasta básica se caracteriza por ser un derecho, derivado de la aplicación de la justicia no contributiva, y no de la caridad, la solidaridad o la beneficencia; individual, por corresponder a cada persona considerada como ciudadano; universal, en el sentido que el ciudadano no tiene que aportar ninguna contribución previa; e incondicional, en el doble sentido de no depender de otros posibles ingresos, ni de ninguna contraprestación laboral o social.
Esto permite, además, evitar la duplicada trampa de la pobreza y el desempleo, tan perniciosas en la aplicación actual de las medidas de protección social convencionales.
A pesar de no ser Cuba un país desarrollado, sino más bien lleno de carencias, asediado, y con serios problemas para mantener el desarrollo y la continuidad del proyecto socialista, particularmente desde la caída del bloque soviético, uno de los aspectos que más llama la atención en Cuba es el derecho de cada ciudadano a recoger mensualmente la canasta alimentaria de productos que aparecen en la cartilla “Control de ventas para productos alimenticios”, conocida también como la libreta de abastecimiento.
Esta canasta y, sobretodo, los precios a los que se cobran sus productos van dirigidos a asegurar que prácticamente ninguna persona carezca de los alimentos necesarios para una alimentación básica.

