La venta de alimentos en las calles cubanas
La venta de alimentos en las calles es una alternativa más que poseen los cubanos de adquirir ciertos alimentos. Esta es, obviamente una forma rápida y “ligeramente económica” de obtener ciertos productos alimenticios que son supone la necesidad de tener que elaborarlos por el consumidor.
Sin embargo algunos problemas en cuanto a la calidad microbiológica se presentan en estas ventas callejeras.
La venta de los alimentos en las calles constituye un factor positivo por su posibilidad de generar empleos, movilizar gran cantidad de recursos y satisfacer la obtención de comidas rápidas de bajo costo.
A pesar de las ventajas conocidas en el comercio informal de alimentos, durante su elaboración pueden ocurrir riesgos para la salud de la población, ya que en la mayoría de estos alimentos son manejados en condiciones precarias de higiene.
Los alimentos vendidos en las calles tienen ciertas ventajas, por ejemplo: ü No son caros e incluyen una variedad de alimentos tradicionales. ü Son servidos rápidamente.
Pueden ser consumidos inmediatamente. ü Satisfacen el gusto del consumidor.
Este tipo de alimentos puede tener serias desventajas, la más importante se refiere a su inocuidad, pudiendo estar asociados a brotes de enfermedades debido a contaminación microbiológica, al uso de aditivos alimentarios no permitidos y la presencia de otros adulterantes.
La deficiencia en la higiene personal en los vendedores de alimentos, su escasa o nula capacitación en higiene de alimentos, el uso de utensilios inapropiados, la ausencia de agua potable y servicios sanitarios y la acumulación de basura; contribuyen a la aparición de intoxicaciones asociadas al consumo de alimentos.
La venta de alimentos en la vía pública puede ser considerada al mismo tiempo: un problema, un reto y una oportunidad para el desarrollo.
El problema implica asegurar la inocuidad y la calidad de los alimentos vendidos en las calles, la oportunidad se refiere a la posibilidad de fortalecer el consumo de alimentos tradicionales y el reto es proveer a las autoridades gubernamentales de nivel central y municipales con los medios necesarios para asegurar la inocuidad y calidad de los alimentos, lograr que en este esfuerzo participen activamente el vendedor y el consumidor de alimentos y estimular el desarrollo de este sector.

