Disfunción eréctil: ¿mito o realidad?
Los expertos en la materia definen a la disfunción eréctil como un fallo en la respuesta sexual y coinciden en la idea del "falso diagnóstico". Para que se trate de disfunción eréctil el fallo debe ser persistente. El comúnmente conocido "gatillazo" no es disfunción eréctil, sino una pequeña descoordinación del sistema nervioso autónomo. Por lo que es muy importante el tratamiento a tiempo de cada caso y el diálogo de ambos integrantes de la pareja para dar solución al "problema".
Numerosos estudios se han realizado acerca de esta disfunción, coincidiendo la mayoría, en que los principales problemas que acarrea son del tipo psicológico.
Algunas de las principales consecuencias que la disfunción eréctil puede traer consigo son:
- Un impacto negativo en la autoestima del hombre y de su pareja.
- Efectos negativos en la relación de la pareja (discusiones, reproches, inseguridad)
- Impedimentos a la hora de hablar del problema: la vergüenza y la timidez.
La pareja tiende a disociarlo con excusas como el estrés o el cansancio. Para afrontar el problema es necesaria la comunicación natural en pareja para que ambos sean conscientes del problema y puedan ponerse de inmediato en manos de un especialista.
Si existe esta comunicación puede que un simple "fallo" quede en eso, un simple error que no requiere de más importancia. A la hora de consultar un especialista es importante tener gran decisión en la pareja. Es la única manera de estar seguro de si se trata de disfunción eréctil o no, y de ponerle una rápida solución al problema.
Aumentar la confianza con la pareja para hablar de temas de sexo y deshacerse de la vergüenza, es la más eficaz solución al “problema”. Así es posible determinar cuándo estamos ante un problema grave y cuando se trata de un conflicto puntual.
